El Libro Becerro es el primer documento que se haya elaborado en el Perú. El comienzo de esta obra se empieza a trazar con la llegada de los conquistadores a Cajamarca (1532), conteniendo principalmente documentos de compra y venta, poderes y escrituras de compañía entre los conquistadores. De estos documentos se desprenden multitud de detalles: el alto precio que tenían entonces diversos productos como los caballos y las mercaderías, sobre el reparto y la ocupación del territorio conquistado, sobre el rescate de Atahualpa, además de numerosas referencias a los conquistadores, entre ellos Francisco Pizarro y Diego de Almagro. Aparentemente, las escrituras de estos últimos pertenecen al escribano Jerónimo de Aliaga, y fueron hechas durante los meses de mayo, junio y julio de 1533.
Más adelante, se registran escrituras de Jauja del año 1544, y varias escrituras de 1535 sobre el viaje a Cusco y el regreso a San Miguel de Piura, y más adelante a Quito. Parece haber sido un registro de Juan de Espinoza, secretario de Almagro y de su texto se desprende que el Mariscal llegó a Pachacamac en los últimos días de diciembre de 1534.
Aparecen luego otras escrituras de mano de Bernaldino de Valderrama, otorgadas en Pachacamac y en el puerto y pueblo de Lima en los primeros días de enero de 1535. Entre ellas, la carta de pago del Adelantado Pedro de Alvarado, acerca de los 100 mil pesos en que vendió la armada, que trajo de Guatemala para Pizarro.
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Sigue un registro del escribano de Juan de Espinoza, de escrituras extendidas en el Cuzco en abril, mayo y junio de 1535. Y continúa con otro registro de Cristóval de Figueroa y Hernán Pinto; las escrituras están fechadas en Lima, en el año 1536. Hay también algunos documentos referentes a la expedición del capitán Diego Pizarro, muerto en Huaitará, mientras marchaba al Cuzco, cuando el sitio de esa ciudad por Inca Manco.
Continúa con el registro de Alonso de Luque, conteniendo escrituras de Francisco de Orellana, descubridor del Amazonas. Más adelante, registra escrituras de Pedro de Valdivia, conquistador de Chile, y de los soldados que se alistaron en el ejército de Hernando Pizarro, cuando marchó a combatir y derrotar al mariscal Almagro, en la Batalla de Salinas de 1538.
Forma otro cuerpo del protocolo, el registro de Antonio de Oliva, escribano de Lima de 1537, seguido del de Domingo de la Presa. Muy interesante por contener documentos de Almagro, Francisco y Hernando Pizarro, Fr. Tomás de Berlanga, Pedro de Alvarado, el Licenciado Espinoza, y entre muchos otros.
La conservación del primer documento elaborado en el Perú requirió un importante proceso de diagnóstico de su actual forma. Se analizaron sus componentes físicos, el tipo de papel utilizado para su elaboración y el estado de conservación del documento; tomando en cuenta la presencia de hongos, las quemaduras producidas por la utilización de la tinta, y el deterioro causado por microorganismos biológicos. También se analizaron el tipo de costura, y el problema de la encuadernación (inadecuada y no original, basada en cuero y tapas de madera).
Luego, se pasó a discutir el tipo de restauración que más convenía ser empleada. La investigación estuvo a cargo del Taller de Restauración del Archivo General de la Nación, con un equipo formado en el exterior (pasantías en España) para tal efecto. Dentro de una segunda etapa se procedió al desmontaje de la encuadernación, el tratamiento de los cuadernillos. Luego de hacer un estudio sobre el tipo de tinta, se procedió con el trabajo en agua para después pasar a un proceso de reintegración con el propósito de la restauración de sus hojas. Se trabajó con materiales libres de ácido y que estabilizaron el material (papel y tinta).
En la actualidad, el Libro Becerro se mantiene en la zona de mayor seguridad del Archivo, en un ambiente estable y adecuado para su conservación.
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